domingo, 14 de septiembre de 2014

Horarios y Encuentro con el zen, el camino del corazón.


   HORARIOS DE ZAZEN

Lunes, martes, jueves de 20,05 a 21,30
Martes, miércoles, jueves de 7,30 a 8,45
Sábados de 11,30 a 13 horas.




Encuentro con el Zen, el Camino del Corazón.
Con el maestro Zen Patrick Pargnien:
Practica desde hace veinticinco años,
ha recibido la transmisión de Shiho (heredero del Dharma)del maestro Roland Yuno Rech (discípulo cercano del maestro Taisen Deshimaru).
Fue presidente de la ABZE (Asociación Budista Zen de Europa).
 
Viernes, 19 de septiembre a las 19:30 horas.
 
CONFERENCIA
                     El Camino del Corazón.
Lugar:
Sala Asis, iglesia de los capuchinos
C/ Camino, 3 bajo
Donostia
Entrada libre.

Sábado, 20 de Septiembre de 08:30 a 18:15 horas.
                    Jornada de Zazen.
Lugar:     Dojo Zen  Komei
c/ Egia 12 - Donostia / San Sebastian.
( cerca de la estación de Adif-Renfe )
Necesario: Zafu (cojín redondo y alto), ropa amplia, cubiertos y bol.
Aportación:  25€
Inscripciones e información:  Telf. 636981264 (Xabier)  /  info@dojozen.es
Organiza: Dojo Zen Komei (Miembro de la Asociación Budista Zen de Europa).

Desarrollo de la jornada:

08:30 a 10:00 zazen
10 desayuno (genmai)
11:30  zazen
13 comida
13:30 a 14:20 descanso
14:30 a 16 zazen y preguntas-respuestas
16:30  té y masaje
17:15 a 18:00 zazen
18:15 despedida.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Recomenzamosssss....




 Aunque nunca nos habíamos ido recomenzamos el "curso zen",
así que este próximo sábado,
a las 10 de la mañana comenzaremos con un samu general con posterior zazen,
organización del nuevo año y aperitivo.

Y en este recomenzar: la charla y jornada con Patrick Pargnien el 19,
20 de septiembre que tendrán lugar en Donostia
en el lugar indicado en la dirección de aquí abajo:

http://zenguipuzcoa.blogspot.com.es/2014/08/encuntro-con-el-zen-el-camino-del.html

Un abrazo en el Dharma

Antonio

lunes, 30 de junio de 2014

Veraniego









Con suavidad,
deja que las cosas sucedan.

Con suavidad, acéptalas.
Con suavidad despídete de ellas,
suéltalas cuando se van.

En silencio y suave intimidad
permite que la presencia
inunde tu corazón.

HORARIO DE VERANO, (INVIERNO PARA LOS COMPAÑEROS DE LA OTRA ORILLA) 2014

En primer lugar comentaros que Patrick y Christine (Instans de Vie). en Grignols están creando un espacio, un lugar abierto en que las diferentes dimensiones del ser humano: salud, naturaleza, alimentación, espiritualidad, puedan converger.
Un lugar de vida y de compartir. Un sitio de práctica en que se pueda pasar unos días, meses...
La inscripción a esta asociación es de 10 euros socio adherente o 15 euros socios activos.

Podéis  visitar su página: http://asso-instantsdevie.over-blog.com/

HORARIO DE VERANO:  Durante el verano, el dojo permanecerá cerrado del 1 al miércoles 16 de julio.

Habrá zazen los miércoles por la mañana de 7,30 a 8,45 h. y los martes y jueves por la tarde, de 20,05 h a 21, 30 h. .Este horario de verano comenzará el día 16 de julio y continuará hasta el día 6 de septiembre, sábado, en que retomaremos el "nuevo curso" a las 10 de la mañana. Comenzaremos con un samu, posterior zazen, reunión del dojo para organizar el curso 2014-2015 y aperitivo de bienvenida.

Está previsto organizar la sesshin de Egino 2015 con Roland Yuno Rech los 13,14,15 de marzo.
Continuar con el taller dharma con Patrick Pargnien. Realizar formación en el dojo sobre los diferentes aspectos de organización. Realizar unos cursos de cocina acordes con las estaciones, comenzando el primer fin de semana de octubre, así como unas charlas  sobre El cerebro , El ayuno, un nueva terapia, Las emociones y su gestión….

Deseándoos un flitz verano (y aún después) un refrescante abrazo en el dharma.

Antonio
 (por el dojozen Genjo Pamplona/Iruña)


jueves, 26 de junio de 2014

El despertar de la compasión





EL DESPERTAR DE LA COMPASIÓN

Erase una vez hace muchos, muchos años, que mil príncipes hicieron el voto de despertar.

Uno de ellos, Avalokiteshvara (Kanjizai, Kanon) hizo el voto de liberar a todos los seres sensibles, de los sufrimientos de los distintos reinos del samsara e hizo la siguiente plegaria ante los seres despiertos de las diez direcciones:
“Que pueda ayudar a todos los seres, y si alguna vez renuncio a esta obra, que mi cuerpo se destruya en mil pedazos.”

Recorrió los seis mundos, llamados así porque en cada uno de ellos, nos instalamos en una versión particular de la realidad: el mundo de los infiernos, el mundo de los espíritus hambrientos o gakis, el mundo humano, el mundo de los asuras, dioses celosos y el mundo de los devas, de los dioses (reinos que “los buscadores”  recorren).

Una vez en el reino de los dioses, volvió la vista hacia abajo y consternado descubrió que aunque había salvado a innumerables seres del infierno, seguían cayendo otros en un número igualmente incalculable. Esto le sumió en el más profundo pesar y por un instante perdió la fe en el noble voto que había hecho, de manera que su cuerpo estalló en mil pedazos.

En su desesperación, pidió ayuda a todos los seres despiertos y acudieron a socorrerle desde todas las direcciones del universo, en forma de suave ventisca de copos de nieve. Con su gran poder, estos seres, reunieron sus pedazos y a partir de entonces Avalokiteshvara tuvo once cabezas y mil brazos y un ojo en la palma de cada mano, como símbolo de esta unión entre sabiduría y medios hábiles que es la marca de la auténtica compasión y repetía una y otra vez este voto:
“Que no alcance el estado final del despertar hasta que todos los seres sensibles lleguen a la iluminación.”

Se cuenta que en su pesar ante los sufrimientos, le cayeron dos lágrimas de los ojos, lágrimas que se convirtieron en las dos Taras (las que nos liberan, las que nos transportan a la otra orilla del samsara). Una es Tara en su forma verde, que es la fuerza activa de la compasión y la otra es Tara en su forma blanca, que es el aspecto maternal de la compasión.

miércoles, 18 de junio de 2014

El camino de la Paciencia- Patgrick Pargnien


LA PACIENCIA

Continúo con el camino del Bodhisattva que se declina en seis prácticas que son el fundamento, la base de la práctica espiritual del Zen. Tras haber abordado el don y la conducta ética voy a seguir con la paciencia.
El ser humano, que somos o más exactamente la identificación con el sistema condicionado, nos lleva a desear intensamente y saciar el menor deseo. Esta forma de funcionar es muy postulada en la sociedad actual y muchos de nosotros soportan cada vez menos frustración, lo que genera e intensifica la cólera.
El velo de la cólera nos impide discernir, aprehender la existencia en toda su arborescencia  y  puede llevarnos hasta a eliminar el objeto, incluso el sujeto, lo que cerraría el camino hacia la realización del deseo. Este velo de la cólera expresa también hasta que punto estamos separados de nuestra más vasta dimensión, la dimensión del amor.
 La paciencia es una compañía necesaria para el o la que camina en la vía, ya que permite no  reaccionar cara a las diferentes situaciones, a los diferentes fenómenos que encontramos sino estar con una mente abierta. Permite  no cristalizarse, no resistirse, no juzgar o juzgarse y así cultivar la benevolencia cara a los otros y a uno mismo,
Consolida, reafirma la intención de caminar en la vía de la realización, tanto más cuando en el camino encontramos diferentes obstáculos como la agitación mental, las resistencias, las relaciones difíciles, los miedos, las dudas…La paciencia permite experimentar estas diferentes situaciones a las que estamos confrontados en el sentido de no reaccionar ni a favor ni en contra  alimentándonos con la intención de atravesarlas, lo que abre nuestra capacidad de discernimiento que no debemos confundir con el juicio.
El juicio como su nombre indica, juzga, pero también condena y rechaza, mientras que el discernimiento ve, reconoce lo que está ahí, tal y como está ahí. Con esta visión penetrante que es el discernimiento se abre una comprensión intuitiva de las diferentes situaciones que jalonan la existencia es el fruto de toda una red de interdependencias. Acompañados por el discernimiento conjugado con la apertura del corazón, los lazos de identificación, se desatan; no nos sentimos afectados ni amenazados por ello sino que realizamos que la única respuesta es armonizarse, estar afinados como la corriente de un río que abraza los diferentes obstáculos que encuentra a su paso continuando avanzando de forma libre.
Así que es importante comprender que la práctica de la paciencia no es una actitud pasiva sino un movimiento dinámico.
El campo de la práctica es vasto, se despliega en el menor aspecto de nuestra vida. Entonces tenemos muchas ocasiones de practicar la paciencia. Bien entendido que podemos experimentarla durante la práctica de la meditación sentada cuando nos confrontamos a los fenómenos que nos atraviesan y que invaden nuestro espacio interior; bien sean fenómenos de origen corporal o mental; siendo conscientes de ellos ,encontrando una afinidad paciente y regular con la experiencia viva del aquí y del ahora.
Esta práctica de la meditación sentada alimenta fundamental y profundamente nuestra actitud de ser en la vida y es esencial dejar que su perfume impregne todos los espacios de nuestra vida, cultivando así la paciencia en nuestras diferentes relaciones: las relaciones con los otros, con uno mismo, con los diferentes acontecimientos que recorren nuestra existencia y con la enseñanza de la vía.
Los cuatro votos que pronuncia el Bodhisattva se alimentan de la práctica de la paciencia y lo apoyan en el camino de su realización.
Cultivar la paciencia hacia los otros, respetando su camino de vida, y no encerrándolos en nuestras proyecciones, en nuestros deseos o aversiones y atravesar el mundo de las apariencias para ver en ellas que la esencia que nos habita fundamentalmente es el precioso vehículo que permite realizar el primer voto del Bodhisattva de acompañar a todos los seres en el camino del despertar.
El Bodhisattva, cultivando la práctica de la paciencia, frente a sus sombras, sus dificultades, sus dudas, sus condicionamientos, su impaciencia se pone en camino de realizar su segundo voto de liberarse de los apegos. Si no nos diferenciamos de los otros, si vivimos también nuestras sombras, nuestras dudas, nuestras dificultades…iluminándolas con paciencia, se despierta  la consciencia de que no estamos separados de los otros, de que nuestros cuestionamientos, nuestras sombras en el fondo, no son diferentes de las que puede vivir cada ser humano. Entonces, por ella misma, la paciencia se vuelva hacia los otros y puede manifestarse la compasión, terreno necesario y esencial para caminar en la vía de la realización.
Otro aspecto de la paciencia es la paciencia en relación con la enseñanza. A veces hay ciertas enseñanzas que pueden parecer incomprensibles, otras difíciles de poner en práctica o de hacerlas realidad que piden perseverancia, paciencia para continuar avanzando sin quedarnos  inmovilizados por los vientos de la duda, del desánimo. Pero la enseñanza no es solamente la de los textos, es también la de la vida, la de las diferentes situaciones que podemos encontrar en nuestra existencia que, según cómo las abordemos, pueden ayudarnos a « crecer », a ir más profundamente en la vía.
Viviendo cada condición como una enseñanza y no como un obstáculo infranqueable, cultivando la paciencia cara  a todas ellas el Bodhisattva camina para que se cumpla el tercer voto, que se haga realidad la multiplicidad de la enseñanza.
Así el Bodhisattva “saca agua” de la práctica de la paciencia para que se realice el cuarto voto de cumplir la vía de la realización. Este último voto que es a la vez el fruto de los otros tres y que a la vez los contiene.
El sentido profundo de la paciencia es no esperar nada, estar ahí con lo que está ahí tal y como está ahí. Entonces ningún contratiempo puede surgir, ninguna insatisfacción puede aparecer. Si en lo que vivimos percibimos un contratiempo o si sentimos una insatisfacción, es que no estamos suficientemente alineados(as)  con el momento presente, que existe una división, una separación y que esperamos otra cosa.

Os deseo una buena práctica.
Patrick